
El «lío» de SENASA lanzó más interrogantes que conclusiones, pues más allá de la pirámide inmensa de corrupción que parece que aún solo conocemos al faraón y algunos súbditos, el que los «informados» órganos de seguridad del Estado y las instituciones fiscalizadoras —Cámara de Cuentas, Ética, Compras y Contrataciones, Contraloría e incluso los que tienen que estar al tanto del tema de lavado de activos— parece que estaban mareados o borrachos, siempre pensando que les cubre el manto de la no culpabilidad o complicidad en este desastre.
Ahora se expande el «rumor» sobre Banreservas, sin que ni los que «anuncian» hoyos o corrupción, ni los que funcionan como bocinas del rumor, puedan dar el más mínimo indicio que explique de qué se trata el propio rumor.

Al ser el banco del Estado, es preciso, por un lado, que se investigue bien y, si es un rumor, por el peso que tiene para la seguridad nacional, que se haga comparecer a todo el que esté en el carril de este, porque un paso mal dado e incluso a destiempo desestabiliza el país por completo; es muy peligroso.
En lo que a mí respecta, no me quedan dudas de que podría tratarse de una purga, pues todo parece tener sellos que hemos visto; incluso, antes de posicionarse el nuevo administrador general del banco, se originó un intento de difamación y los «nuevos decretados», todos, han sido presa de campañas mediáticas evidentemente chantajistas que, como los «funcionarios» se han manejado bien y no han salido a desmentir nada, sino que han hecho hincapié en el rol que les dio el presidente, dejaron en la orilla las matrices de opinión: ni llegaron al mar, no «cuajaron».
No sé si los rumores son ciertos. No conozco incluso ni a los funcionarios ni sus «anillos» y menos tengo publicidad alguna ni me han «llamado» y, seguro, no lo harán; sin embargo, sí puedo asegurar que el país está invadido de bandas mafiosas malsanas de chantaje mediático, aparentemente estructuradas, con mucho financiamiento e incluso me atrevería a decir que anidan en partidos —todos, incluso el gobernante— y quién sabe, hasta dinero del narco esté moviendo algunos hilos, posiblemente para hacer «saltar» incluso al propio presidente de la República de su investidura y llevarse, como hemos visto, hasta a la vice en el mismo vuelo.
El gobierno debe actuar con firmeza, ya sea para destapar lo que «exista» o caerle atrás a los posibles chantajistas que andan cazando enriquecerse de campañas contra quien sea, siempre y cuando existan claros objetivos a alcanzar que podrían, claro, incluir la desestabilización del país con fines políticos.
Si el país se desestabiliza, perderemos todo. El presidente y todos los que tengan que ver con esto no pueden tomar vacaciones: que cuelen el café amargo, caliente y fuerte.
El reloj no se detiene; la campaña ya pasa de embrión.



